Comité de Honor Internacional

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  • Federico Mayor Zaragoza
  • José María de Mena
  • Colm Tóibín
  • Francesc Torres

Declaración de apoyo a MIGCE de José María Mena

José María de Mena

La creación del museo internacional de la guerra civil (MIGCE) es oportuna, imprescindible e inaplazable. Las iniciativas para la recuperación de la memoria histórica nunca fueron impulsadas por los vencedores de la guerra. Por eso han sido minimizadas por una timorata e insuficiente “ley de la memoria histórica”. En la práctica, las iniciativas de preservación de la memoria, y de estímulo del estudio de la guerra civil desvinculadas de la perspectiva de los vencedores están siendo sepultadas por la voluntad obstructiva de las instancias oficiales hostiles a cualquier esfuerzo económico o político a favor de aquella recuperación y preservación. No en balde, aún no han sido vencidos los vencedores de la guerra civil. Aún pervive su voluntad de obstrucción legislativa, judicial, política y hasta histórica, procurando prolongar el silencio sobre aquellos crueles crímenes hasta que el tiempo genere su olvido.

La historia de la justicia de guerra y de posguerra merece un análisis sereno y desapasionado, que el MIGCE, sin duda, estimulará y canalizará. Justicia política que no fue más que un conjunto de ritos tendentes a la sacralización o exaltación de la eliminación del antagonista, o del discrepante, revestimiento escasamente formal de la venganza o de la violencia gratuita.

El Tribunal Supremo de la España democrática ha hecho imposible conseguir la anulación formal de las sentencias condenatorias dictadas en aquellas farsas dramáticas de juicios expeditivos de los consejos de guerra. El mismo tribunal ha neutralizado los impulsos judiciales para el enjuiciamiento de los crímenes franquistas, interpretando las leyes de forma contraria a los principios de justicia universal imperantes en nuestro entorno internacional democrático desde el final de la segunda guerra mundial. Y el juez que se atrevió a propugnar aquellos impulsos, fue fulminado.

El MIGCE ha de ser un centro cultural de percepción visual y auditiva, un foco de estudio intelectual y sentimental de aquellos lejanos tiempos, todavía tan presentes. Hará posible que juicio sobre la guerra civil sea formulado por las generaciones futuras con plenitud de información, con objetividad, y con serenidad democrática.